jueves, agosto 06, 2026

 Aun no me lo creo.

Para mi cerebro aún parce mentira que estoy en Alemania, cada vez me lo pregunto, parece un sueño y pensé que en un mes ya me habría acostumbrado y que esa sensación desaparecería. Pero no, parece que mi cerebro no quiere cambiar, es una lucha constante, a vecés siento las ganas de dejar que las cosas se salgan de control, pero por suerte el camino de la cordura ya la tengo bien trillada, solo trato de sentir todo lo que hay a mi alrededor, la gente que pasa a mi lado, el idioma que hablan, ver las cosas que hay al rededor.

Quisiera mantenerme en sueño completo, sentir que todo no es real y que de un momento a otro voy a despertar. Hay momentos que quisiera pasar a otra vida, pero escuchando una conversación de unos mexicanos en la cafetería estaban hablando de lo mismo que yo siento, y que la única solución solo es no hacer caso a eso, que si no puedo resolver un problema pues dejarlo que siga, que con aflijirse nada se arregla, al contrario se enferma uno todavía mas. En ese sentido no me siento solo, porque parece que es algo que a todos les está sucediendo. No se si será por las noticias de guerras o inestabilidad social, que las finanzas no mejoran o que el cambio climático se está poniendo peor. Solo noticias malas pero no se oye ninguna buena.

Todavía siento que me está constando hablar el alemán, por momentos siento que me fluye y por lo general sucede cuando dejo de tener el control y dejo que mi subconsciente tome las riendas, espero poder lograrlo porque ya casi estoy a mitad del curso. Hace poco tuve un sueño que me resultó esperanzador, soñe en alemán. En el sueño sucedían las mismas cosas que sueño siempre, pero esta vez el idioma que identifiqué era el alemán, era en un lugar parecido a Ciudad Barrios, pero más bonito y había una feria, era en el barrio de Roma. Hasta vi a un actor de comedias de television americana y me pareció gracioso y le hablé de que debía quedarse ahí, que le hacía bien. Cuando desperté me alegré mucho, y no quería dejar de que mi cerebro dejara de pensar en Alemán, intenté recordar canciones que escucho seguido para que no se me fuera la sensación.

También pienso que en este viaje no voy a encontrar a una mujer con quien compartir mi vida, ya había visto a alguien en el tranvía, pero por sus expresiones corporales me parece que está muy emproblemada psicológica y financieramente. También pensé que podía encontrar a una profesora en la escuela de idiomas, y desde la primera semana terminé tirando la toalla, pero en esta quinta semana creo que Dios se pasó de lo que le había pedido, la profesora parece una modelo, bien prodría participar en un concurso de mis universo. Ya después con los comentario que ella hizo sobre ella misma veo que tiene una vida que quizá no sea la que le guste pero por lo menos disfruta enseñando, no se si está casada pero si contó que tiene una hija pequeña.

El grupo con el que empecé y con quien hice una gran conexión ya se ha desintegrado, solo han quedado 2 y un mexicano que se nos agregó de último pero que ahora también se va. Del grupo con el que empecé la clase solo queda una española que se llama María, quizá es la que mejor relación tengo pero también se va a ir. Solo toca esperar el siguiente lunes para encontrar nuevos amigos y parece que esa es la tónica durante esta etapa de mi vida, gente que entra y sale de mi vida, pero que han sido experiencias de calidad.

Hace poco vimos un tema muy especial, que habla sobre la sensación del hogar, esa sensación de pertenencia. Por el momento en el lugar donde estoy no me siento en Alemania porque es una residencial tipo la zacamil en San Salvador, y la mayoría de gente son musulmanes, arabes y turcos, también se oye mucho ucraniano, y es gente que anda con sus problemas, se les ve en la cara la expresión de incomodidad. También hay gente alemana, pero la mayoría son ancianos mayores, que tienen problemas de movilidad y los jovenes son pocos, solo en la Mensa es que logro ver bastante y es donde siento la sensación de que estoy en otro país, a pesar de que el calor que está haciendo es muy parecido al de ES. Siento que no he encontrado mi lugar, pero espero encontrarlo, donde pueda tener mi propia casa, donde me sienta integrado con la comunidad y compartir esa experiencia con mi esposa.


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