miércoles, abril 20, 2022

Lidiando con la incertidumbre

 Estos días atrás he estado padeciendo de un dolor de espalda que sé en mi interior es psicológico, este dolor es una reflexión de mis preocupaciones durante todo este tiempo que he estado en San Salvador buscando una mejor vida para mi madre, ya que está viviendo los últimos años y con mi hermano queremos que los pase lo más tranquila posible, ya que la felicidad y alegría depende de como ella acepte esta transición.

Hay muchas cosas que tenemos que arreglar durante esta etapa, tanto en lo financiero como lo legal, y creo que esto me está afectando porque me gusta tener el control de todo, quisiera que ya estuviera hecho pero tengo un lastre con mi madre, ya que ella siempre quiere que yo esté a la vista de ella, a veces no quiere que haga algo y cuando necesito hacer ciertos mandados los hago rápido y siempre espero que mi hermano se quede con ella para que no se abata por no verme.

Tengo cierta decepción al ver como va avanzando el deterioro cognitivo de mi madre, que ella no quiere hacer las cosas que le ayudan a detenerlo, que hace cosas que no son buenas para su espalda y de paso me echa la culpa porque las cosas no salen como ella quiere. No es como tener a un bebé, ya que ella en vez de ir evolucionando en su desarrollo cognitivo como un bebé va retrocediendo.

Quizá lo que más me molesta es la incertidumbre, saber que es lo que va a pasar adelante, me gustaría estar mejor preparado para lo que viene. Pero también me gustaría tener las cosas como yo las planeo y eso me da mucha frustración, tratar de evitar los problemas, de compaginar las ideas que tiene mi hermano con las mías, vivir la vida como a mi me gustaría.

Trato mucho de creer en Dios, siempre dicen que si uno ora con fé las cosas salen, pero en mi caso cada cosa que le pido me lo dá al revés. Tal vez en lo único que me ha cumplido es que siempre le pido que me proteja a mí y a mi familia. En mi caso no me enojo mucho porque las cosas que pido no salen, porque es seguro que me está protegiendo, como es el caso de la finca, me gusta la vida del cultivo del café, pero cada vez siento que ese sueño se va alejando, pero al mismo tiempo veo como los problemas sociales y económicos del campo van emperorando y sé que alguien en su sano juicio no invertiría en ese negocio.

El lugar donde vivo no es el de mis sueños, el trabajo mucho menos, pero la estoy pasando tranquilo y quizá a pesar de sentirme frustrado de no haber logrado mis metas, es una vida pacífica, con no tan grandes penurias, pero tengo que estar agradecido de estar con una salud estable aunque no la mejor.


sábado, abril 09, 2022

Dios, aparta de mi este mal, pero que no se haga mi voluntad sino la tuya

 Que difícil es aceptar esta oración, y es que aunque no lo hagamos con mala intención y aún haciendo una petición sin esta palabras, cuesta aceptar la voluntad de Dios. Siempre dicen "Pide a Dios con fe y te lo dará" y si uno no obtiene lo que ha pedido se debe a que la fé de uno no es suficiente. Por estas cuestiones es que creo que muchos de mis amigos han dejado de ser creyente y se han vuelto ateos.

Cuesta aceptar la vida que a uno le ha tocado, porque uno quiere cosas normales, de las que todos obtienen al portarse bien, al ser amables y correctos. Pero ser agradecidos con lo que se nos da cuesta, aunque no sea malo, pero que nos aprieta en ciertas cosas que nosotros buscamos.

Hay ciertos deseos que son biológicos, como el caso de tener una familia, para mi esto se debe al instinto de conservación de la especie. Buscamos reproducir nuestros genes de forma saludable, que nuestra descendencia tenga lo mejor de nosotros. Pero hay otras deseos que son aprendidos desde pequeños, que no nacemos con ello, como es el tratar de ser mejores que los otros tanto en lo económico como en lo social.

En las filosofías orientales como el budismo se practica mucho el "fluir", ese modo de no desear nada y dejar que la vida nos dé lo que necesitamos, a aprovechar lo que nos aparece y disfrutarlo. Tal cual en la Iglesia católica nos dice de aceptar la voluntad de Dios, que el ya nos tiene trazado nuestro camino.


sábado, abril 02, 2022

Volviendo a la depresión

 Esta semana está siendo difícil para mí, creo que mi mamá está sufriendo de depresión y ha estado molestando, siento que busca desquitarse conmigo y cuando ve que me enojo o me siento afectado se queda un poco tranquila. Pero la verdad es que me siento mal, es como un deja vu, volver a sentir lo que me había afectado tanto mi vida y vuelve como para seguir molestando. Lo siento en mi cara, en mi cuerpo en mis ojos que me cuesta abrirlos.

El martes en la noche ingresaron al gordo Doñas en el hospital de ISSS, para mi desde el principio me pareció un mal presagio, ya varios días atrás había llegado a mi mente ese pensamiento de que el primero de los compañeros en morir sería él. Ayer cuando estaba haciendo el almuerzo me llegó esa sensación que pareciera deja vú, pero es más como un recuerdo de un sueño pasado, un sueño premonitorio.

Siento que voy a sufrir la perdida de este amigo, aunque no hable mucho con el, pero con solo sentir su presencia en esta vida me da cierta calma. No tengo nada que decirle a él, no tengo ningún reclamo y si muchas historias chistosas. Va ser dura su partida pero no quiero que sea ahora, por los menos llegar todos juntos los 50 años de graduados.

Algo que me hizo recordar mi mamá y que me dejó con esta depresión es que yo no quiero vivir en este país, nunca me he sentido parte de esta gente, de esta cultura y hasta me he sentido como un indeseable, como si yo tuviera la culpa de los males de los demás.

Desde hace mucho he aprendido a vivir el día, a disfrutar lo que tengo aunque no me guste y a ser agradecido por la vida que me ha tocado. El futuro no pinta muy bien y al oír noticias y otras informaciones me hace sentirme más decepcionado y si en cierta medida me siento frustrado, siento que no he estado a la altura de la vida, que pude hacer más y no lo intenté. Me siento fracasado y que no merezco lo que tengo ahora y que debería de estar en otro lado más deprimente o siendo castigado por mi inutilidad.

Lo que más quiero en este momento es no sentir estas emociones, siento que son desgastante, como pensar en lo que le voy a decir a Doñas para que se recupere pronto me hace sentir tristeza y desolación, amargura e impotencia por no poder hacer algo más que ayude.