domingo, julio 26, 2026

 Empezando en Freiburg.

Ya tengo 3 semanas en Alemanía, por ratos me parece mentira. El domingo cuando me fue a dejar mi primo a la estación del bus, sentía un poco de miedo porque me sentía cómodo al estar con él, y creo que el sentía algo parecido. Me imagino que es la sensación de la separación de la familia, no es lo mismo tener amigos con los que sabes que cuentas para todo, pero en el interior cuando dejas a alguien que tiene una parte de tus genes, que has convivido de pequeños y sabes que es tu pariente, es difícil dejarlo. Pero sentía la emoción de seguir adelante, no como cuando estás en la escuela y no tenes ganas de ir, a menos de que halla algo interesante. Para mi lo que me hacía ir al colegio todos los día era la convivencia con mis compañeros, pasabamos divertidos, a pesar de que había la responsabilidad de aprender y poder ser alguien en la vida.

El viaje a través de Suiza fue interesante, ver las montañas a un lado y al otro, no se siente un miedo de derrumbe porque inmediatamente se ve que esas montañas son de granito sólido, pueda que caiga alguna piedra pero no el cerro, como sucede con los suelos arcillosos en ES, pero me imagino que cuando es en invierno se ha de dar miedo ver que puede caer una avalancha de nieve. Los pueblos se ven como de postal, pero hay sentí algo al verlos, que eran igual que una casa en USA, ES o sudamérica. Esto de estar viajando me ha hecho ver que no estoy en una burbuja, soy parte de un planeta, creo que lo mismo sentiría si viajara a la India o a China, que quizá en algún momento vaya pero primero tengo que ir donde mi primo Diego a Australia.

Cuando llegué a Freiburg sentí una sensación normal, pensé que me iba a sentir en un sueño, creo que es la sensación del viajero, que llega a una estación y es lo normal. Me comuniqué con mi familia de hospedaje que ya estaba ahí y que solo iba a almorzar. Que caro es Alemania, un almuerzo pequeño anda costando entre 20 euros incluyendo la bebida. pero tenía hambre y me comí unos gnocci y un apfelschorle de bebida y por suerte tenía datos en mi teléfono para poder ver en el mapa la ruta a la casa de mi familia de acogida, no fue dificil pero primero tuve que comprar un tiquet para poder viajar por el sistema de transporte de la ciudad. Me recibieron muy bien la Señora que se llama Sladjiana, su esposo Rolf y su hijo Christ lo conocí después. Ya cuando me instalé en el cuarto y descancé un rato, me mostró la ciudad y el tranvía que tenía que tomar para llegar a la escuela de idiomas, nos vajamos ahí y caminamos hasta la catedral y después nos reunimos con su esposo en un parque donde había una presentación muy bonita. Llegué en la semana del vino en Freiburg, esta zona es más conocida por el vino que por la cerveza. Cuando regresamos todavía andaba con el horario de ES, no sentí sueño hasta como a la media noche cuando ya estaba oscuro, despertarme no me costó mucho porque al sentir la luz del sol ya no me puedo dormir. Ya al llegar al día siguiente a las clases comenzaron otras sensaciones que son para una entrada de blog aparte.

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