Uno siempre tiene sueños, yo siempre he tratado de planificar mi futuro, siempre en los libros de superación dicen que hay que usar la imaginación y desear lo que uno quiere para que las cosas sucedan. Concentracion y visualización para que la situación se de como yo quiero. En las religiones siempre se habla de que si uno tiene fé y ora se le realizaran las peticiones.
Yo todas esas cosas las he hecho, he escrito una lista de lo que quiero hacer y al final la he quemado porque todo se me da al revés. Que al ser buena gente uno se va a ir al cielo, la verdad que comienzo a dudar de eso porque cada vez me siento más frustrado, enojado y con un gran resentimiento contra todo. A veces siento que todo el mundo está contra mí, y eso que compararme con la situación de otros se me viene a la mente el dicho "mal de otros, complejo de tontos".
Un libro que me ha ayudado mucho a seguir con mi vida es "El hombre en busca del sentido de la vida " de Victor Frankl, en la cual me siento igual que esos prisioneros judíos durante la segunda guerra mundial. Me siento sin animos, con depresión, estoy débil y sin ninguna motivación para seguir adelante, solo esperando a que llegue el fin del mundo y si es que hasta eso no se me puede dar.
Una vez conduciendo por la 3ra calle poniente en San Salvador, cerca del Opus Dei, en una acera vi a una señora vendiendo no me acuerdo que, pero cerca de ella estaba su hijo jugando con una piedritas, las había colocado en fila y deduje que eran carritos porque la boca la tenía haciendo como cuando uno imita el motor de un carro. La concentranción, la tranquilidad y si se podría decir la felicidad con la que estaba ese niño era envidiable, sentí ganas de ser ese niño.
Una vez antes había sentido esa misma envidia cuando fuí niño, estaba en la finca con mi papá cuando ibamos a la corta, habíamos llegado con la gente y todos estaban desayunando para empezar el día. Lo mismo estabamos nosotros, esa vez había ido mi mamá y nos estaba sirviendo el desayuno, mi papá como siempre en esa época estaba de resaca y regañandome no se ni porqué. Mi papá siempre tenía esa manía de regañarme enfrente de los mozos y nunca supe ni he podido deducir porque lo hacía. Me sentía terriblemente mal, me sentía completamente infeliz a pesar de que estubiera desayunando con huevos, frijoles y queso. Me habían mandado a calentar las tortillas al fogón y ahí estaba un señor con sus dos niños, uno de 9 y otro de 7 me imagino, el estaba calentando 2 pescados secos y unas tortillas y sus niños uno al lado del otro, el les estaba sirviendo eso de desayuno y los niños estaban super felices de estar allí con su papá comiendo, el les hablaba cariñosamente y les daba un bocado a la vez a cada uno. Que envidia más grande la que tuve en ese momento. Todavía no logró encontrar en mi memoría un momento así con mis papás.
1 comentario:
Busco en mis memorias un recuerdo asi con mi madre. No sabes cuanto te entiendo. Creo aue nadie en la vida me ha hecho mas bulying que ella
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