Todos los días, solo hay que conectarse con Dios y esperar a que las cosas salgan como él quiere. Eso de los deseos y calcular los riesgos y recompensas a cada momento los hacemos. No somos una máquina que está programada para cierta rutina, hoy deseamos una cosa, mañana será otra y pasado mañana la anterior pero con diferencias cosméticas.
El ser humano es muy cambiante, y el camino correcto es de vivirlo todos los días, mentener los principios intactos y aceptar la vida como va.
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