Asumo completa responsabilidad de todo lo que me ha pasado, aunque no tenga el control de todas las variables, porque al final de cuentas ha sido mi decisión, la cual la he basado en mi intuición y en la forma en que se ha desarrollado mi vida desde que nací.
Echarle la culpa a alguien más o a la situación es lo más fácil del mundo, y es lo que la mayoría de la gente hace, culpar a los partidos políticos, a los padres, a las potencias mundiales, a las corporaciones multinacionales y por excelencia a Dios o al diablo.
En realidad yo siento que mi vida es como una ola, ella me lleva, y no tomo los giros según me plazca, puedo ir abajo de la ola, encima o en medio, puedo ir despacio, más rápido, hacer saltos, o simplemente disfrutar del paisaje.
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