Yo soy al contrario, hago más de lo que suelo decir. No me gusta la gente que se autopromociona, que se pasan alabando de las cosas que son capaces, de lo que hacen y como lo hacen y que al final suele ser mentira. A veces dicen que las obras que uno hacen hablan por uno, pero si siento que tengo que ser más expresivo en mis logros, no ufanarme, pero si la situación lo amerita como en una reunión con amigos o de negocios, pero me cuesta.
No me gusta vanagloriarme, ni ser el centro de atención, y soy más de los que escuchan. Pero al mismo tiempo me siento menos atractivo para encontrar a alguien con quien hablar, y en reuniones de negocios a veces soy muy parco, me cuesta venderme y cuando hago cosas, las hago a escondidas y sin posibilidades de que me descubran.
jueves, diciembre 27, 2018
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