lunes, noviembre 17, 2008

Hijos de la chimoltrufia

Para mi este sería el título más apropiado para los salvadoreños, porque en cuanto piensan de un modo piensan de otro, o como dicen los españoles: Como digo digo, digo diego. Y este carácter se hace más notorio cuando están aproximándose las elecciones, sea de alcaldes o de presidente.

Mucho se ha criticado a las encuestas, y la verdad que hay mucho error en todas ellas, pues no toman en cuenta el caracter de el salvadoreño, tanto el encuestado como el encuestador, pues para el encuestado es muy difícil definir ya que no hay propustas concretas y el amor al partido político hace mucho que se perdió y son pocos los que acceden a participar en una encuesta. Esto último trae problemas al encuestador, ya que además de poder conseguir un trabajo temporal cuando se dan estos eventos, sino consiguen la meta se la inventan, además de que no son imparciales, y por lo general buscan resultados que le agraden al jefe y no tanto para reflejar un buen trabajo.

Los análisis que hacen son otra cosa, muchas veces muestran demasiados gráficos y porcentajes y no muestran la población que  ha sido encuestada, sino solo los que han opinado por un partido u otro, creo que aquí incluso deberían de incluir al número de personas que han rechazado participar en la encuesta.

Estas elecciones son las más inciertas, en cuanto a la de presidentes, la de alcaldes es más fácil pues cada municipio conoce a sus candidatos y ahora el problema es que también deben de escoger bien a su concejo municipal, ya no basta la persona candidata, sino tambien quienes los acompañan, esto incluye incluso para las presidenciales.

Quizá lo más difícil y que es seguro que es donde se daría la mayor ausencia de votantes es en las de diputados, pues para mi caso no se cuales son los candidatos de mi departamente, y hasta ganas me dan de anular esa papeleta, pues por lo general son gente manipulable o con escazo deseos de hacer las cosas bien, incluso ni una simple movida pueden hacer bien, son la gente más estúpida que pueda entrar, y no se como es que Dios permite que estos tontos lleguen a estos puestos, especialmente los buseros, que por lo general ni ellos saben como llegaron ahí, ya que por lo general viven en una borrachera interminable que a puro instinto y con el deseo de seguir la fiesta es que han llegado ahí.

Mucha gente se alegra cuando llegan las elecciones, pues es sinonimo de fiesta y jolgorio, es cuando trabajan en lo que les gusta, andar gritando, bebiendo y comiendo. Hablar de lo que se les viene a la cabeza gracias a los efectos del alcohol, pero que no ven las implicaciones. Una elección de presidente, alcalde o diputado no es un partido de fútbol, donde la meta es ganar, y después disfrutar. En una elección el verdadero trabajo empieza cuando se ha ganado, es ahí donde se demuestra el valor de cada candidato, y lo peor es que cuando se elige a uno, no hay como retroceder para volver a antes de las elecciones, solo queda aguantar el aguacero.

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