No quiero suprimir el origen de donde encontré este nuevo título, y quiero agradecer a la revista psicologies por existir, pues me está ayudando mucho, son muy buenos todos sus artículos, y cada vez me sorprende más, como es el caso de esta cita de Leonardo Davinci. Que puedo decir del autor de esta cita, por el momento no recuerdo haber leído como murió, he visto muchos documentales de él, pero no recuerdo haber visto algún comentario de como murió. Alguien con una vida tan prolífica como la de Leonardo era seguro que podía haber inventado esta frase, y no se si en realidad murió tranquilo, si su muerte fue dulce, y para alguien puede pensar que su existencia era atormentadora, pues vivir con la necesidad de dejar salir todas esas creaciones creo que no daba tiempo para disfrutarlas.
Siento que estoy en una nueva etapa de mi vida, y esta cita será mi estandarte, y es que siento que no he aprovechado para nada todo lo que tengo dar, no para el mundo, sino para mi mismo, y si el mundo se beneficia de lo que he hecho, pues bendito sea, pero hacer algo malo no lo puedo hacer. Yo creo que no hay persona en el mundo en que no se le halla cruzado por la cabeza la idea de terminar con la vida de uno mismo, yo creo que hasta el más santo de los seres humanos es seguro que ha tenido esta idea en la mente, pero creo que lo más importante es saber porque son pocos los que lo han logrado realizar, que es lo que a uno lo mantiene vivo, será que hay una fuerza ajena y superior a nosotros para poder llevar a cabo estos pensamientos.
Encontrar la aprobación de uno mismo creo que es lo más importante, sentirse satisfecho de la jornada que ha logrado cumplir, vivir lo que uno quiere sin afectar a los demás, y si se sienten afectados ese ya es problema de los otros. Trato de no sentirme eufórico, pero tampoco pesimista, solo disfrutar el paisaje de la vida que me ha tocado vivir.
domingo, diciembre 02, 2007
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2 comentarios:
Pues mucho ánimo.
En la Sagrada Escritura el cambio de nombre es el inicio de nueva vida y nueva misión.
Y, mira, el otro día, leyendo una biografía de Edith Stein (Santa Teresa Benedicta de la Cruz),sale que cuando era joven, durante una temporada tuvo esos deseos de que un coche la atropellara o que algo pasase para terminar con su vida. Gracias a Dios fue otro su camino...
Mucho ánimo, pues, y ya sabes: un pasito delante del otro, que el camino de las cien millas comienza por el primer paso.
Gracias, me alagan mucho tus comentarios.
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