Hay tantas cosas en mi cabeza, que a veces no se que hacer, claro que se que es lo que tengo que hacer, pero no doy en la desición correcta, y es que me pone ansioso pensar en eso, pero por suerte me ayuda mucho pensar en que no tengo opción en nada, todo ya está escrito y yo solo hago todo como una simple marioneta, me ayuda eso, y sobre todo a vivir el día.
Cuesta mucho relajarse, distraerse, desviar los pensamientos nocivos hacia unos correctivos o positivos, pues mi vida ha estado como errada, y más que lograr curarme es aceptarme y aceptar la vida que he tenido, que tengo y que tendré, pues por ratos como que eso me vuelve loco. Mantener la cordura es importante, pero pasar mucho tiempo haciendo ese esfuerzo es cansado, por veces es bueno hacer alguna locura, platicar con locos o ver comedias locas, pues eso me distrae mucho.
Algo que si me distrae bastante es ver fútbol por la tele, me distrae de todo, y en esos momento soy el director técnico del equipo, el delantero, el defensa, el mediocampista y hasta el portero, soy todos y cada uno de los relacionados en el partido, y creo que todos los aficionados así viven los partidos, por eso no puedo decir que hasta me siento el aficionado, pues el aficionada es el que vive el partido en la grada o frente al televisor, con la radio es bien raro eso. Se que muchas mujeres se enfadaran al leer esto, pero cuando ellas ven su telenovela, ella viven la vida de la heroina en ese momento, sufren con ella, lloran con ella y rien con ella, se alejan en ese momento de sus problemas, borran todo de su vida y la recargan con la que se identifican en la novela, por eso ya no critico a las mujeres por ver sus telenovelas, pues es una forma de distraerse, sino corren el riesgo de quedar locas.
Algo que hace poco sentí, es como dejar que el cerebro no piense, y eso lo logré por escasos recursos cuando estaba en la caminadora, me puse en una marcha muy agotadora y traté de seguirla así, hasta que en un momento me quede con el cerebro en blanco, toda las energías se fueron a las piernas, y eso eso es un esfuerzo muy grande, después he querido volver a sentir esa sensación y me cuesta, pues cada día estoy alcanzando más resistencia, pero por un instante pude descanzar el cerebro, ojalá se puediera hacer lo mismo con el corazón, pues ya casi son 40 años que trabaja initerrumpidamente.
domingo, junio 26, 2005
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