domingo, mayo 29, 2005

Sigo adelante sin esperar nada.

El viernes me preguntó mi siquiatra si soy feliz, y mi respuesta fue que no, me siento realizado en este momento, pues ahora tengo mi independencia económica, pero la felicidad para mi no es un lugar o un fin, es un camino, y creo en ese sentido que así es para mi, o por lo menos es la creencia más saludable para mi situación, pues se alegró de verme bien.
En un libro leí de hay tres mentiras que un codependiente cree que son verdad, la primera es que uno va a encontrar el amor de su vida, esa es una falsa ilusión de que uno encontrará alguien que le adivine y haga lo que uno desea que le hagan. La segunda es de que no necesitamos a nadie, que solos podemos hacer todo, ese es otra falsedad que para mi no me deja opción que elegir el menos peor de todas las compañias y en ese caso elegi a mis padres, y la última es de que la culpa es de otro, como que si uno es infalible que uno no se equivoca, pero así es la vida.
La máxima ayuda que recibo es de Dios, y esa es que tengo que confiar en Él, dejarle a el todos mis problemas, eso si que es una gran descarga, y no renegar porque lo que suceda, pues todo sucede según su plan, y nada puedo hacer al respecto.

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