Estos días atrás he estado padeciendo de un dolor de espalda que sé en mi interior es psicológico, este dolor es una reflexión de mis preocupaciones durante todo este tiempo que he estado en San Salvador buscando una mejor vida para mi madre, ya que está viviendo los últimos años y con mi hermano queremos que los pase lo más tranquila posible, ya que la felicidad y alegría depende de como ella acepte esta transición.
Hay muchas cosas que tenemos que arreglar durante esta etapa, tanto en lo financiero como lo legal, y creo que esto me está afectando porque me gusta tener el control de todo, quisiera que ya estuviera hecho pero tengo un lastre con mi madre, ya que ella siempre quiere que yo esté a la vista de ella, a veces no quiere que haga algo y cuando necesito hacer ciertos mandados los hago rápido y siempre espero que mi hermano se quede con ella para que no se abata por no verme.
Tengo cierta decepción al ver como va avanzando el deterioro cognitivo de mi madre, que ella no quiere hacer las cosas que le ayudan a detenerlo, que hace cosas que no son buenas para su espalda y de paso me echa la culpa porque las cosas no salen como ella quiere. No es como tener a un bebé, ya que ella en vez de ir evolucionando en su desarrollo cognitivo como un bebé va retrocediendo.
Quizá lo que más me molesta es la incertidumbre, saber que es lo que va a pasar adelante, me gustaría estar mejor preparado para lo que viene. Pero también me gustaría tener las cosas como yo las planeo y eso me da mucha frustración, tratar de evitar los problemas, de compaginar las ideas que tiene mi hermano con las mías, vivir la vida como a mi me gustaría.
Trato mucho de creer en Dios, siempre dicen que si uno ora con fé las cosas salen, pero en mi caso cada cosa que le pido me lo dá al revés. Tal vez en lo único que me ha cumplido es que siempre le pido que me proteja a mí y a mi familia. En mi caso no me enojo mucho porque las cosas que pido no salen, porque es seguro que me está protegiendo, como es el caso de la finca, me gusta la vida del cultivo del café, pero cada vez siento que ese sueño se va alejando, pero al mismo tiempo veo como los problemas sociales y económicos del campo van emperorando y sé que alguien en su sano juicio no invertiría en ese negocio.
El lugar donde vivo no es el de mis sueños, el trabajo mucho menos, pero la estoy pasando tranquilo y quizá a pesar de sentirme frustrado de no haber logrado mis metas, es una vida pacífica, con no tan grandes penurias, pero tengo que estar agradecido de estar con una salud estable aunque no la mejor.
